
Método sencillo para hacer un presupuesto familiar: ingresos, gastos fijos y variables, previsto frente a real, ahorro y la regla 50/30/20 como orientación.
Un presupuesto familiar no sirve para recortarlo todo ni para sentirse culpable por cada café. Sirve para saber a dónde va el dinero y decidir tú, antes de que acabe el mes, qué parte va a cada cosa. Estos son los pasos para montarlo sin complicarte.
Paso 1: reúne tus datos de los últimos meses
Antes de planificar, mira lo que ha pasado. Abre los movimientos de la cuenta de los últimos dos o tres meses y apunta tanto lo que entra como lo que sale. Los extractos del banco y los recibos domiciliados te dan casi toda la información. El dinero en efectivo es lo más difícil de rastrear: apúntalo durante unas semanas, aunque sea en el móvil.
Paso 2: apunta todos los ingresos
Anota lo que de verdad llega a la cuenta cada mes, es decir, en neto:
- Nóminas de cada miembro del hogar.
- Ingresos de trabajo por cuenta propia, tras reservar impuestos si corresponde.
- Prestaciones, pensiones o ayudas.
- Otros ingresos regulares, como un alquiler cobrado.
Si cobras pagas extra, decide cómo repartirlas: puedes dividirlas entre doce meses para tener un ingreso mensual estable, o tratarlas como un ingreso aparte para gastos concretos.
Paso 3: separa gastos fijos y variables
Esta división es el corazón del presupuesto.
Gastos fijos: son los que se repiten con un importe parecido y difíciles de modificar a corto plazo. Alquiler o hipoteca, comunidad, seguros, suministros básicos, cuotas de préstamos, internet y móvil, transporte habitual, colegio.
Gastos variables: cambian cada mes y es donde tienes más margen. Alimentación, ropa, ocio, restaurantes, regalos, pequeñas reparaciones, cuidado personal.
Añade una tercera categoría que mucha gente olvida: gastos anuales o esporádicos. El seguro del coche, el IBI, las vacaciones, la matrícula o las navidades no aparecen todos los meses, pero llegan. Suma lo que cuestan al año, divídelo entre doce y aparta esa cantidad mensualmente. Así no te descuadran un mes concreto.
Paso 4: calcula cuánto puedes ahorrar
La operación es simple: ingresos menos gastos. Si sale positivo, ese es tu margen. Si sale negativo, estás gastando más de lo que entra, y toca revisar qué gastos variables puedes ajustar o si algún fijo se puede renegociar.
Una práctica que ayuda es pagarte primero: en cuanto entra la nómina, transfieres el ahorro previsto a otra cuenta, y con el resto cubres el mes. Es más fiable que ahorrar "lo que sobre", porque normalmente no sobra nada.
Define también para qué ahorras. Un fondo de emergencia, un viaje o una entrada tienen cantidades y plazos distintos, y concretarlos ayuda a mantener la constancia.
Una referencia orientativa: la regla 50/30/20
Mucha gente usa como punto de partida la llamada regla 50/30/20, un esquema popular de reparto del ingreso neto:
| Destino | Porcentaje orientativo |
|---|---|
| Necesidades (vivienda, comida básica, suministros, transporte) | 50 % |
| Deseos (ocio, restaurantes, caprichos) | 30 % |
| Ahorro y deuda | 20 % |
No es una norma ni una garantía de nada. Es una forma rápida de comprobar si tu reparto actual se parece o se aleja mucho, y de plantearte si hay algo que ajustar. Si tus necesidades pesan el 65 %, no estás haciendo nada mal: simplemente tu punto de partida es otro.
Paso 5: compara previsto y real
Un presupuesto que no se contrasta con la realidad es solo una lista de buenas intenciones. Monta una tabla con cuatro columnas por categoría:
- Previsto: lo que planeas gastar.
- Real: lo que has gastado.
- Diferencia: previsto menos real.
- Observaciones: el motivo, si hay una desviación grande.
Al cerrar el mes, revisa las categorías con más desviación. Si siempre te pasas en alimentación, quizá el importe previsto era irreal y debes subirlo, restando de otra parte. Ajustar el presupuesto a la realidad no es fracasar; es el objetivo.
Para automatizar las sumas por categoría puedes usar SUMAR.SI en Excel, y para que las desviaciones destaquen en rojo, el formato condicional.
Paso 6: registra los gastos con un hábito simple
La parte difícil no es el cálculo, es la constancia. Algunas ideas que funcionan:
- Apunta los gastos cada día o cada pocos días, en un momento fijo.
- Usa pocas categorías, entre ocho y doce. Demasiado detalle cansa.
- Guarda los tickets pequeños en un mismo sitio hasta pasarlos.
- Haz una reunión mensual de diez minutos con tu pareja o familia para revisar números y decidir el siguiente mes.
Errores habituales
- Olvidar los gastos anuales y llevarse sorpresas.
- No dejar colchón para imprevistos. Una partida de "varios" evita que cualquier gasto inesperado rompa el plan.
- Ser demasiado estricto. Un presupuesto sin ocio no dura. Reserva una cantidad para gastar sin culpa.
- Rendirse tras un mes malo. Un mes fuera de plan no invalida el método.
Plantillas para empezar
Si prefieres partir de una hoja ya preparada, la plantilla de presupuesto familiar mensual incluye ingresos, gastos fijos y variables, previsto frente a real y ahorro. Para registrar cada compra, la de control de gastos diario. Y si quieres ver el conjunto de recursos de este tema, tienes la sección de finanzas personales.



